Memorias recientes de un pasado local
29.06.10 | Por confidencialba | Categorías: Destacados, En PortadaEl sábado 26 de junio el editor de Confidencialba, Alfonso Piñeiro (Twitter @alfonsopineiro), participó como invitado especial en la V edición del Café&Periodismo, que se centró en la información local. Lo hizo como editor de este medio, que antes de su actual definición funcionó durante un año como Confidencial Digital de Albacete. Su intervención, acotada a dos minutos, cristalizó en un tweet, emitido en su perfil personal y en el de la página (@confidencialba), así como en su perfil personal en Facebook, que vinculaba, precisamente, a la presente entrada, en la que se explica cómo funcionó Confidencialba como agitador de información local en dicha provincia castellano-manchega.
¿Una información independiente, de calidad, crítica con el poder, que trascienda la dictablanda de la agenda y las agencias, y que interese a los principales stakeholders del marco geográfico al que se dirige? Casi cualquier periodista de provincias de esta España nuestra, así como muchos que ejercen en las grandes capitales y que han paseado parte de su profesión por ciudades más pequeñas, negarían la mayor: no es posible. O al menos no es posible vivir de ello. Quizá tengan razón.
Algunos ejemplos de la potencialidad de una prensa local (o quizá deberíamos afinar: glocal), independiente, y que aprovecha los recursos de las nuevas tecnologías empiezan a despuntar en nuestro país. Véase el caso del canario Guinguinbali, de la cooperativa Miciudadreal.es, del Confidencial de Mallorca, o las redes de medios hiperlocales de Madrid que ponen el acento en los barrios, como Lavapiés Hoy o Somoscentro; véase el caso, quizá, de prensa no local pero sí especializada como Analitico.es, Periodismo Humano; véanse incluso medios generalistas como Cuarto Poder o Factual en su primera etapa, o redes innovadoras como Bottup, con señas de identidad que suponen un hálito de frescura para la profesión y la eterna promesa de que mejores tiempos vendrán para los productores y los consumidores de prensa. Dos figuras en irreparable transfusión de funciones, proceso que a su vez tiene sumido al oficio, como afirma Fernando González-Urbaneja, en una total y absoluta tormenta perfecta.
En marzo de 2009 un proyecto informativo se quiso unir a esos vientos. Una iniciativa totalmente autónoma, unipersonal y en una población de la que apenas se conoce más que los dichos del refranero popular, el chascarrillo fácil y la memoria de la industria cuchillera: el Confidencial Digital de Albacete. Es decir, Confidencialba. O para ser exactos, el Confidencialba original, que tras una profunda renovación en mayo de 2010 dejó paso a este nuevo Confidencialba 2.0, ligado al traslado residencial (y cuasi vital y profesional) de su editor, Alfonso Piñeiro, el mismo que escribe estas líneas.
Confidencialba nació con varias premisas. Una de ellas, vital e irrenunciable: no someterse a las directrices, presiones o influencias de ningún potencial pagador, y mucho menos de ningún grupo de poder. Con una actualización diaria de cinco secciones y de entre dos y cuatro notas, casi siempre de elaboración propia y al margen de la agenda oficial, y sin más publicidad que un newsletter diario a cerca de 200 destinatarios, el medio se posicionó con facilidad como una referencia entre los principales líderes políticos, sociales y de opinión de aquella capital, de su provincia, y de parte de su región. Sotto voce y sin el apoyo oficial ni oficioso de ningún organismo público ni privado. Incluso, en ocasiones, alimentando la información de otros medios de comunicación formales que no pusieron empero en utilizar los datos que aportaba este Confidencial, pero sin citar fuente.
La facilidad con la que logró su posicionamiento no ha de ser achacada a la mayor capacidad de su único editor y responsable. O al menos no sólo a eso. También y sobre todo a las perversiones inherentes a la forma de hacer prensa local en España, que quien firma conoció tras ejercer como redactor jefe y adjunto a la dirección de un diario de aquella provincia, y como director de una tertulia televisiva diaria. Una visión quizá parcelada, sujeta a la experiencia de dos medios y una sola tierra, pero suficiente para comprender los mecanismos que después, y durante un año, denunció allí donde la prensa oficiosa guardaba y guarda un obligado –cuando no agradecido– silencio.
Prensa local, por suerte o por desgracia, y salvo honrosas excepciones, significa en estos momentos en España la siguiente y letal combinación:
1. Actualidad sometida a los intereses corporativos de los clientes privados, así como a la rentabilidad electoral de los partidos gobernantes en las instituciones públicas, sin importar si son o no del mismo color quienes detentan los poderes local, provincial y regional;
2. Sustitución paulatina de periodistas con cierta trayectoria y experiencia por perfiles dúctiles, recién horneados en las universidades, sin mayor criterio que las obsesiones particulares de cada editor, y de las presiones que reciba de pagadores públicos o privados; y presión continua a las generaciones más veteranas, que saben en continuo peligro de extinción sus puestos de trabajo.
3. Trivialización y espectacularización de asuntos de actualidad de escasa importancia objetiva para el común de la ciudadanía, sin capacidad para analizar aspectos colindantes o contextuales, así como homogeneización del mensaje mediante el uso y abuso de la técnica de cortar y pegar, con información procedente bien de agencia, bien de las notas de prensa remitidas por la propia fuente.
4. Creación y recreación de falsas informaciones exclusivas, bien mediante el reparto y racionamiento de la tarta informativa de manera unidireccional desde las fuentes hacia los profesionales de los medios de comunicación, bien mediante el empleo de técnicas perversas como la llamada de teléfono al concejal amigo (o cualquier fuente autorizada) para que “cuente algo con lo que llenar” el papel (digital o físico), o los minutos de radio o televisión.
5. Depauperación de las habilidades profesionales, demérito del criterio informativo y desnaturalización de las funciones periodísticas, así como negación de materiales de trabajo que agilicen la productividad, incentiven la calidad o promuevan el contraste.
6. Absoluta depreciación del valor trabajo y rebaja constante de las condiciones laborales, con sueldos que rara vez sí alcanzan el mileurismo, gastos motivados por razones laborales pero sufragados por los propios profesionales, multiplicación de figuras de dudosa legitimidad como el autónomo dependiente, horarios de plena disponibilidad y que superan las 40 horas semanales, la permanente amenaza del despido por razones económicas como chantaje empresarial, reducción de plantillas pero no de las tareas asignadas al conjunto de la redacción, etc.;
7. A su vez, una actuación de los propios profesionales que también deja en el tintero cuestiones cruciales para la credibilidad, única cualidad que puede generar la adhesión del público lector-consumidor –y cada vez más productor–. En parte desmotivados por las ínfimas condiciones de trabajo, en parte haciendo gala de una histórica dejación de funciones, en parte considerados a sí mismos como una élite profesional maltratada, los criterios profesionales se difuminan en una suerte de almizcle que suma lamentos de “muñeca rota”, adormecimiento del ejercicio crítico de la profesión, y lucha de egos y vanidades donde importa más cómo se cuenta, o cuánto tiempo se esquilma a la empresa, o cuán poca razón tiene el jefe, que qué se cuenta: el contenido, lo único que ha de ser relevante en el ejercicio profesional de la información.
8. Agendas repetitivas y plagadas de citas oficiales, sin espacio para las historias humanas, sin técnicas ni capacitación para tomar el pulso de la ciudadanía de a pie de calle, así como desconexión entre los asuntos locales y los globales, que generen dinámicas innovadoras.
9. Aspectos técnicos anclados en el pasado, con la absoluta connivencia cuando no desconocimiento de las empresas editoras, incapaces de observar en la formación, la informática o el bienestar de la plantilla el concepto de “inversión”, pues sólo ven el “gasto” derivado de esas acciones.
10. Y no menos importante, la ausencia de I+D: total desconexión con los nuevos paradigmas informativos, desconocimiento de perfiles ligados a la web semántica y los social media e inadaptación a técnicas de escucha activa o gestión de la identidad digital, así como desprecio de voces al margen del circuito oficial, tanto en blogs como en páginas alternativas, por falta de tiempo, de dinero, de operatividad, de conocimientos específicos o de todo ello a la vez.
Como vemos, muchos puntos de este decálogo pueden ser aplicados también al conjunto de la prensa profesionalizada. Incluso, en algunos casos, a la estructura económica general. En todo caso, perfiles acentuados por el olvido de su actividad respecto a los centros informativos que priman en la actualidad nacional, en concreto Madrid, y de manera secundaria Barcelona. Lo que redunda en un mayor control por parte de los grupos de interés y una irreversible destrucción de las condiciones laborales y los criterios profesionales periodísticos.
Toda una serie de circunstancias personales y profesionales permitieron y alentaron en su día el nacimiento de Confidencialba. El primer medio que, por ejemplo, realizó coberturas o live events en redes sociales, tanto con motivo de la edición número 299 de la Feria de Albacete, como de la II Convención Internacional sobre Cambio Climático y Sostenibilidad. El primer espacio digital de la provincia que identificó y contextualizó partidas presupuestarias no consignadas en el circuito oficial, promesas políticas incumplidas, presiones informativas y filomafiosas en diversas instituciones, incumplimientos urbanísticos sistemáticos, conflictos laborales en el propio sector de la prensa y que, además y con voz propia y no tomada de grandes agencias, tomó nota de las principales corrientes de gestión del liderazgo y potencial de la red, ya se tratara de Open Government, ya de digitalización de la Administración Pública, inversiones online, emprendimiento ligado a Internet o implantación de la I+D en empresas y proyectos ligados a Internet y la comunicación.
Le faltó, a pesar de todos los apoyos, amigos, influencias, estímulos y estrategias que lo mantuvieron un año en activo, el compromiso de inversores privados o de redes de financiación que habrían solventado su principal carestía: la económica. Un año después de su puesta en marcha, diversos factores influyeron en la decisión de su editor de regresar a su ciudad natal, Madrid. Y de poner en marcha el, ahora, Confidencialba 2.0. Pero rememorando a Michael Ende, y con ello a Rudyard Kipling, “esa es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión”.
Como muestra del trabajo de estos meses, se puede consultar la edición online del libro El 29 de la crisis, un ejemplar que compendia las 29 claves informativas de 2009 vistas desde la óptica albaceteña. Su editor está así mismo en tratos con algunas editoriales para tratar de que vea la luz Líneas desde el Páramo, un extracto de los artículos de opinión publicados en tierras castellano-manchegas entre diciembre de 2006 y enero de 2010. Si algún lector ocasional de esta nota desea o tiene a bien abrir puertas para la publicación física de alguno de estos libros (o de los dos), cuenta, no podía ser menos, con el parabién y el completo agradecimiento del editor de Confidencialba.
Atentamente.
Alfonso Piñeiro.
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[...] podéis leer la excelente crónica de 1001 medios, en Confidencialba, o en el blog de Natalia Marcos (aquí con vídeo y todo [...]
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