
No están hartos, pero sí cansados, de ser los malos de la película en el espinoso asunto de la siniestralidad laboral. Sobre todo cuando median relaciones emotivas, personales y afectivas además de las necesarias interacciones profesionales. Es decir, cuando se producen en el ámbito de la pequeña y mediana empresa. Por eso su patronal, CEPYME, está decidida a que cambie el rol percibido por la sociedad. Sin victimismos, y sin alardear de “santidad”, las pymes no quieren seguir siendo protagonistas de la criminalización a la que, dicen, se ven sometidas.
Estas son las principales conclusiones del desayuno informativo del pasado miércoles en el Gran Hotel de Albacete, por el que CEPYME, en colaboración con la patronal albaceteña (FEDA) y la agencia de noticias Servimedia, pretende acercar a los profesionales de la comunicación las claves que den un enfoque informativo proactivo en la prevención de riesgos laborales. Y no sólo reactivo, como viene siendo habitual hasta la fecha.
¿Intento sesgado de manipulación? Uno de los aciertos del marketing contemporáneo es que ha tirado de técnicas de soft power para implantar mensajes, servicios y productos entre la ciudadanía. Y el soft power, el poder blando, está de moda: dicen que es la clave del entendimiento entre Zapatero y Obama, y que la diplomacia de la próxima década beberá en sus fuentes, como ya lo hizo en los 90 de Clinton.
Sin alentar la contrariedad
Quizá sea arriesgado poner en un mismo plano las decisiones sobre el uranio de Irán y la prevención de riesgos en la opinión pública albaceteña. No lo es tanto si se tiene en cuenta lo “global” y “cosmopolita” de la propuesta de CEPYME: un debate entre los periodistas y su técnico de prevención, José Ignacio Torres, asistido por personal especializado de FEDA y el director de Comunicación de Servimedia, Arturo San Román. Adoctrinamiento light y debate intenso, a pesar de que los periodistas, en otros ámbitos de su trabajo tan lenguaraces, se mostraron con timidez abundante y reticencia bastante en los primeros intercambios de pareceres.
Por parte de los proponentes, tienen bien estudiado el terreno: proponer a un periodista que se coarte es tanto como alentar la contrariedad. Así que lo tienen claro, y lo anotan: “no se trata de enmascarar nada, sino de transmitir un mensaje de que las entidades están haciendo un esfuerzo”. Es decir, las patronales. Ya, pero es que cuesta Dios y ayuda sacaros información cuando ocurre algo, replica un informador. “Y tenéis razón, con este tipo de actitud no ganamos nada; reconozco que tenemos que ser proactivos y siempre procurar recalcar qué hay que hacer para evitar ese riesgo”, concede el técnico de FEDA.
Para terciar interviene San Román, que para algo es periodista de carrera y digamos que viaja con un pie en cada estribo. Vaya, que maneja como nadie el caballo que aúna los dos puntos de vista. Y señala que si “los sindicatos están haciendo su papel de información”, también los empresarios tratan, a su forma, sin agitprop pero con concienciación, de aportar su punto de vista. Máxime cuando se trata de pymes, y no de grandes empresas que pueden permitirse, y se permiten de hecho, contar con su propio personal de prensa para emitir notas de prensa, convocar actos públicos y perfilar una imagen cohesionada.
Volver a las manifestaciones conjuntas
Esta campaña de concienciación cristaliza en dos manuales editados por CEPYME y realizados por Servimedia: Actuaciones y presencia de CEPYME en el ámbito de las Prevención de Riesgos Laborales, de 40 páginas; y, sobre todo para lo que aquí nos ocupa, Fundamentos de Prevención de Riesgos Laborales para profesionales de la comunicación. Este último libro no contiene ningún párrafo de adoctrinamiento a los medios (al contrario de lo que sucede en otros ámbitos de la sociedad civil), y se limita a exponer en ocho puntos diversos aspectos de interés para el periodista: que es la Prevención de Riesgos Laborales (PRL), qué organismos públicos intervienen, cuál es el papel del empresario y el de los trabajadores, sanciones por incumplimiento y estadísticas de siniestralidad, entre otros.
Desde FEDA se reivindica una vuelta a las movilizaciones conjuntas con los sindicatos, instrumento que “funcionó durante un tiempo”, pero que ha devenido en que los sindicatos utilicen “como arma arrojadiza o herramienta de presión” cualquier nuevo siniestro. Lo que no parece de recibo a la patronal. Su intención no es diluir la responsabilidad de las empresas, aseguran en FEDA, sino una movilización “tremenda, porque implicaría un foco social; pensamos que la siniestralidad no es una moneda de cambio”.
Más que objetivo, meta
El origen de la legislación específica es la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, modificada hasta por cuatro disposiciones subsiguientes, tres con rango de Ley y un Real Decreto Legislativo. La ley es de obligado cumplimiento. Cosa distinta es la certificación conforme a la norma voluntaria OHSAS 18001, a la que las empresas pueden o no acudir. Desde CEPYME se apunta que la posible ventaja competitiva derivada de esta acción no es tanto por la certificación en sí misma, aunque “ayuda a diferenciar”, como por el hecho de que la implantación de un sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo implica, además de “hacerlo bien, hacerlo de manera continua, pensada”.
De hecho, para la patronal de la pequeña y mediana empresa la idea de prevención incluye los tres aspectos de salud que identifica la Organización Mundial de la Salud (OMS): física, psíquica y social. Además desde FEDA se añade que “coincide” que las empresas punteras y con mayores cuotas de mercado son las que mejor han implementado estos sistemas. ¿Por qué? Porque “no son unos chapuzas”, y eso se nota tanto en el trato con la clientela como con sus propios trabajadores. Y, ya que invierten en esta materia, lo hacen también en la certificación. Digamos, pues, que la medalla no es el objetivo buscado, pero sí una de las metas volantes de este puerto de montaña.
Se decía al iniciar esta crónica que es importante un enfoque proactivo además del reactivo. Pero los promotores de esta campaña no olvidan la importancia de que la prensa tenga un papel vigilante. Son los primeros en demandar que el periodista niegue al accidente la condición de “inevitable” o de ser un “gaje del oficio”. Tiene que seguir existiendo “rechazo social” y repudio a la siniestralidad. Para forzar al empresario a seguir invirtiendo. Pero junto a ello, aportar los mayores datos de contexto para evitar una criminalización gratuita.
Eso que se ahorran
Soft power en estado puro. Marketing a años luz de la militancia y los dogmas de fe. Quizá alumbrado en convicciones profundas de compra del mercado informativo, pero imbuido de un espíritu, como corresponde al capitalismo, de carácter liberal. Laissez faire, laissez passer, sí, pero asistido. Si les funciona, eso que ganan. Y eso que se ahorran en el futuro.











